FOTO: M.A.F.I.A

Pensar Mayo en REC, no está ajeno a repensar el trabajo y a los trabajadores en la realidad social y económica de hoy. Sobre todo en un mes que reivindica las luchas obreras a nivel mundial, luchas que parecieran volver a repetirse casi 100 años después, ante un Estado desmemoriado que pretende instalar la idea de que las huelgas de hoy y de entonces nunca nos condujeron a nada. No es así, pues fueron estas luchas las que permitieron arrebatarle a los sectores más concentrados de la economía parte de la rentabilidad y conseguir una disminución de la brecha entre los que más y menos ganan.

Hace unos años se preguntaba Eduardo Galeano: ¿“Los derechos de los trabajadores” es un tema para arqueólogos? nunca tan actual como en estos tiempos en donde los derechos están siendo despedazados por el huracán feroz que se lleva todo por delante, que castiga el trabajo y en cambio recompensa la especulación, y está arrojando al tacho de la basura más de dos siglos de conquistas obreras.

Los distintos indicadores comienzan a marcar un rumbo económico en el horizonte cercano. No se asoma buen tiempo cuando se cierran fábricas, se cesantean trabajadores, se favorece la apertura de importaciones, se acelera la inflación, se repiten los aumentos en las tarifas de los servicios públicos, se devalúa la moneda, se quitan retenciones y se incrementa el desempleo. Estos son algunos de los factores que explican el empeoramiento distributivo durante 2016. Como señala Cifra, institución investigadora dependiente de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA).

En 1936, Keynes explicó en la Teoría General que el nivel del empleo y de la actividad económica depende de la demanda global puesto que los empresarios no producirán si no venden su producción. Pocos economistas niegan esta realidad salvo una ortodoxia impotente para proponer una propuesta alternativa, que nos invita, como en los años 90, a aceptar la teoría del derrame. La flexibilización laboral, el techo a las paritarias y la negativa a la apertura de las mismas, las expresiones de xenofobia, discriminación, la violencia institucional, son acompañadas por el silenciamiento de los grandes medios de comunicación que se suma a un discurso oficial del mérito propio intentando doblegar el carácter colectivo que el movimiento obrero siempre ha tenido. Este panorama representa un gran retroceso para las conquistas del movimiento obrero. Hoy como ayer los reclamos por despidos, apertura de paritarias y salarios dignos tienen a la calle como el gran escenario de disputa. Que construyen puentes en sus luchas obreras desde aquellos anales de la historia al presente.

Venimos esperando desde hace un tiempo la lluvia de inversiones, la meta de pobreza cero, la baja del proceso inflacionario, pero lo único que percibimos en el día a día son la caída de la educación pública, la caída de empleo, el caer una incertidumbre sobre el futuro, en fin la caída de un modelo de país que proponía el trabajo como motor de crecimientos de todos los sectores y no del enriquecimiento de unos pocos sectores concentrados a costa de las mayorías.

Los aires de mayo nos permiten pensar en la figura del pueblo como el gran articulador de estas demandas y pérdidas. Aires que promueven de manera desorganizada estos reclamos, el desafío es buscar puntos en común que permitan detener la caída al vacío de toda la economía, pues sabemos en estas situaciones, quienes pagan los platos rotos.

Desde REC (radio estudiantil comunitaria) continuamos renovando el aire, refrescándolo con voces que se hacen escuchar en un contexto de caídas y perdidas, reconfigurando los discursos, refutando supuestas verdades y planteos siempre desde el mismo escenario. Aquel que conocemos muy bien, porque es parte de la identidad de esta propuesta anclada en su territorio en constante escucha y diálogo con él.