Desde REC, Radio Estudiantil Comunitaria 89.5, manifestamos nuestra preocupación ante la detención ilegal y por lo tanto política de Milagro Sala, decisión autorizada por Gerardo Morales, Gobernador de la Provincia de Jujuy quien amplió el Tribunal Superior Provincial. Morales llevó de cinco a nueve la composición del Tribunal y designó a dos diputados radicales que votaron la ampliación y a un tercero que también fue legislador de la Unión Cívica Radical. Esto reafirma que la “independencia judicial” sólo fueron palabras que se las llevó el viento. La acusación a Milagro Sala fue por “incitación a ilícito y tumulto”, por la que fue acusada, hoy se encuentra luego de catorce días liberada de ese cargo, pero esa cantidad de días les permitió buscar otra acusación para mantenerla encarcelada, actualmente está imputada por “malversación de fondos públicos” sin ningún fundamento que lo soslaye, de hecho la acusación parte de denuncias que son investigadas dada por integrantes de cooperativas sobre una supuesta irregularidad de fondos destinados a construcción de viviendas.

Cabe agregar que está última acusación por la que hoy Milagro Sala finalmente está presa, algo que se suponía que iba a suceder ni bien se allanó su casa, es un expediente que se realizó mientras estaba detenida por el acampe, esta última acusación por asociación, extorsión e ilícita a la administración pública, evidencia como la justicia Argentina ajusta la vara según quien sea el acusado. Hoy se castiga a Milagro Sala no por lo que hizo sino por su supuesta peligrosidad. Esta lógica es descabellada sabiendo por ejemplo que Federico Sturzenegger actual director del Banco Central está procesado por el Megacanje y espera su juicio en libertad.

Estamos frente a un gobierno elegido por el voto popular pero con prácticas de facto (propias de un gobierno dictatorial) el inicio de este ejercicio de criminalizar la protesta social, insistimos, vuelve a hacer un retroceso en la calidad democrática. Nos preguntamos, acaso, por qué se va a detener a alguien por acampar en una plaza y reclamar, cuando el mismísimo presidente en plena elecciones estuvo en las carpas del pueblo Qom quienes reclamaron varios meses en plena 9 de Julio.

Está en toda nuestra razón de vivir en democracia poder reclamar ante los derechos básicos para sí y para los otros, el derecho a soñar por algo mejor, por el goce, por los sueños, eso es lo que hoy se pone en discusión con esta criminalización a la protesta social que es un derecho constitucional. La Tupac Amaru y Milagro Sala se animaron a soñar pese a un pasado doliente durante los 90” y 2000” en una de las regiones más pobres, más olvidadas y con más azotes a cuesta, de ahí emerge el liderazgo de Milagro Sala con una trayectoria diversa desde la calle, la pobreza, la cárcel, en los cortes de ruta junto al Perro Santillán y luego dirigente de ATE; Ahora diputada del ParlaSur. En ese calor de la época descreído de los partidos políticos se construyó como organización barrial la Tupac Amaru conformada por padres, madres, jóvenes sin ninguna tradición política. Ante la ausencia latente del estado fueron años de reclamos de lucha ante lo que les pareció prudente y de alguna manera ocupar ese espacio.

En este mes evidenciamos que del dicho al hecho hay un largo trecho, porque la “unidad” el “diálogo” y la “felicidad”, como “el vivir mejor” fueron significados vacíos por más que la familia de billetes de la flora y la fauna Argentina presentados por el Banco Central lo intenten.

Luego de todos los espejitos de colores y cotillón durante la campaña presidencial, de promesas sobre el bidet “de no perseguir al que piensa distinto”. Ahora le conocemos el verdadero rostro a esta derecha de manual. La cual lleva prácticas de las más conocidas en nuestra historia: censura, represión, recortes, tarifazos, despidos, devaluación. Vale repasar todas las medidas políticas y económicas en este primer mes que por diestra y siniestra se tomaron.

La detención de Milagro Sala por el acampe, es de alguna manera someter a los dirigentes sociales que osen de cuestionar la medidas del gobierno, es decir disciplinar a todos los movimientos sociales buscando generar el temor a toda aquellos que encuentren en las distintas plaza el ejercicio democrático popular que sigue latiendo. Este ímpetu de revancha que toma el gobierno hacia los movimientos sociales que han surgido después del 2001 y que no responden disciplinariamente a ningún partido político y que el Kirchnerismo lo supo interpretar forma parte de esa impotencia que palpita y que seguirá encontrando su razón en la calle… la que se intenta disciplinar.