Desde REC (Radio Estudiantil Comunitaria) manifestamos nuestro absoluto repudio a lo ocurrido el 1 de Septiembre en la democracia Brasileña.

La destitución de Dilma Rousseff votada por el senado, implica un nuevo retroceso para las democracias en la región latinoamericana, cabe resaltar que el supuesto delito de responsabilidad fiscal no fue probado.

Este proceso orquestado marca un presente gravísimo para la democracia, el voto popular hacía dos años había elegido a Dilma Rousseff. En los debates parlamentarios iniciados en el mes de Abril quedo en evidencia que no existía ningún tipo de argumento capaz de sostener la suspensión del cargo y el juicio político. La resistencia conjunta al golpismo que se intentó en Venezuela en el 2002 en Honduras en 2009 y en Paraguay 2012 pareciese haber sido ensayos que terminaron confluyendo en lo que ocurre hoy en Brasil.

La modificación de las alianzas en el parlamento y la pérdida de la mayoría para el Partido de los Trabajadores luego de que el Partido del Movimiento Democrático Brasileño pasase a ser del Partido de la Socialdemocracia Brasileña fue un despliegue importante siempre en cuando entendamos que la destitución es un hecho marcado para la construcción política en América Latina que la dirigirá Estados Unidos con el aval de grupos económicos y mediáticos de cada región, principalmente el Grupo Globo. La cobertura mediática que hay sobre Venezuela sintetiza lo que mencionábamos.

La Argentina fue el único país que saludo al nuevo presidente brasileño Michel Temer que ya desde el mes de Abril viene aplicando recetas de ajustes, que implican derechos vulnerados y reducción de programas sociales.

Lo que ocurre en Brasil da cuenta de que Latinoamérica es un conjunto diverso pero con una dirección similar y precisa en toda su historia, al fin y al cabo, siempre las fronteras latinoamericanas serán cicatrices revolucionarias. El senado de Brasil logró establecer un proyecto político y económico que no fue elegido por el voto popular.