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Desde REC (Radio Estudiantil Comunitaria) decidimos sumar nuestro absoluto repudio a los hechos de violencia institucional ocurridos el 9 de Octubre en el cierre del Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario.

El 31º Encuentro Nacional de Mujeres en la ciudad de Rosario, convocó a alrededor de más de 70 mil mujeres de varias provincias que decidieron reunirse para seguir defendiendo sus derechos en una sociedad patriarcal la cual todavía no encuentra respuestas gubernamentales precisas.

En esa intensidad desatada a pura potencia, se realizaron durante dos días multitudinarios talleres con distintos ejes y temáticas que problematizaron sobre el rol de la mujer en la actualidad.

La marcha recorrió más de 40 cuadras con la convicción de seguir potenciando un amplio abanico de reclamos: como el aborto legal seguro y gratuito, como las violencias físicas, psicológicas, simbólicas y mediáticas, como la trata de mujeres y los femicidios, como también manifestar su repudio por el aumento del desempleo por las políticas económicas aplicadas por el Macrismo en connivencia con el Poder Judicial al demorar los casos para su resolución.

Cabe resaltar que estas consignas trabajadas durante el Encuentro Nacional de Mujeres toman consistencia y necesidades a partir de estadísticas abrumadoras sobre los femicidios que ocurren en el país. Aún hoy existe poca información oficial por más que la ley de protección integral a la mujeres sancionada en el 2009 sostenga la implementación de un registro.

Los datos del Registro Nacional de Femicidios creado por la Corte Suprema de Justicia sostiene que durante este año se registro 225 víctimas de femicidio y el año pasado 235.

Por su parte la de ONG Casa del Encuentro que viene desarrollando un extenso registro desde el año 2008 remarca que cada 36 horas muere una mujer en la Argentina, víctima de violencia de género y además contabilizaron que hubo 286 femicidios en 2015.

Cada año la cifra de femicidios supera los 200 casos. La organización Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumalá) informó que ocurrieron 226 femicidios en lo que va del año. Y destaco que en Octubre hubieron 19 mujeres muertas por violencia de género según sus analisis a partir de medios digitales.

Este año se puso en marcha el primer índice de violencia machista de los cuales se conocerán los datos el 25 de noviembre en: http://contalaviolenciamachista.com/

Pero estos datos como también este último multitudinario Encuentro de Mujeres tienen que ser el norte, la guía. No es menor lo ocurrido en la represión pero tampoco es la totalidad, se necesita de mucho más para contrarrestar el protagonismo que van teniendo las mujeres, que son trabajadoras, que son desocupadas, que son docentes que son amas de casa, que son campesinas y originarias, que son activistas, que son travestis, que son lesbianas, que son estudiantes o familiares de alguna víctima de femicidio y que tuvieron su encuentro en Rosario para reflexionar y debatir en esos dos días en 69 talleres y en 120 actividades culturales.

El cierre del Encuentro, una vez más, por segundo año consecutivo, terminó con represión policial. La represión se desató una vez que llegó la marcha a la catedral de Rosario y desde REC (Radio Estudiantil Comunitaria) reafirmamos lo dicho desde la organización del encuentro: el ataque indiscriminado, los gases lacrimógenos, los gases pimienta y las balas de goma no se justifican con los hechos de un grupo pequeño de mujeres.

Desde REC sostenemos que el modo en el que se instaló la cobertura volvió a restringir el debate sobre las fuerzas institucionales en la democracia y reinstaló esa interrogación de que algo habrán hecho para que las repriman. La incertidumbre se parece demasiado a la idea que proclama que los shorcitos cortos de las pibas son las consecuencia de las violaciones y/o asesinatos.

Lo de Lucía Pérez demuestra una vez más como la violencia de género sigue siendo una de las luchas sociales que aún merecemos seguir dando. Porque lo ocurrido con ella sintetiza el propósito de #NiUnaMenos y #VivasNosQueremos: un grito desgarrador ante la desidia del Estado, una expresión que encadena a muchas otras.

La represión marca una impronta política del gobierno que pretende dar palo y piedra libre para desprestigiar a las expresiones más genuinas de nuestra vida democrática. Lo ocurrido al final del Encuentro Nacional de Mujeres no se puede leer como un hecho aislado a lo ocurrido con la murga de la villa 1-11-14 a comienzo de año, o con los pibes de la Garganta Poderosa, por sólo enumerar algunas, porque en otras palabras esas expresiones son el caudal y el sustento de la democracia que cuestiona el lado más natural de las miserias conservadoras.