Hace más de 40 años el último golpe Cívico Militar tomaba el poder buscando la Reorganización Nacional para sacar al país de la inseguridad, la corrupción, el estancamiento económico. Bajo esa máscara de orden, seguridad, libertad económica se llevó al país a que entrara en un período negro y oscuro de nuestra historia, en donde el miedo, el silencio, el terror y la destrucción de todo tipo de lazos colectivos se instalaron.

Llegaron con ellos los desaparecidos, el robo de bebés, las vejaciones, en sí la aparición de una justicia paralela que actuaba a punta de pistola. La reorganización no sucedió, la grieta se amplió mucho más: inflación, despedidos, falta de trabajo y la complicidad de los grandes medios comunicacionales que ocultaban y mostraban aquellos hechos que hacían aparecer a los argentinos como “derechos y humanos”.

Pero esto no pudo darse sin el acompañamiento del silencio y la complicidad de varios sectores de la sociedad civil. A cambio de ello se desarrolló un modelo económico que vino a liberar el mercado y la historia nos ha demostrado que la mano invisible del mercado, siempre se tuerce hacia aquellos sectores de la economía más concentrada: las multinacionales, la Sociedad Rural y todos los sectores importadores quienes vieron incrementadas sus ganancias en detrimento de los sectores del campo nacional y popular.

Hoy a 40 años, en otro contexto político-social-económico y bajo otra máscara se ocultan muchos de aquellos sectores que hoy pretenden restaurar un país para pocos, pero no a través de las armas sino a partir de una democracia excluyente. Vuelven frases, ideas, modelos ya conocidas: “venimos para abrir el diálogo, la tolerancia y la pluralidad entre los argentinos”, pero rápidamente se acallan todas aquellas voces y aquellos medios que cuestionan o simplemente no piensan igual. Se persigue, se estigmatiza a los trabajadores con la idea de achicar el Estado, pero sabemos que la frase achicar al Estado para engrandecer a la Nación, siempre ha terminado agrandando los bolsillos de los sectores más acomodados. La falsa idea de seguridad se lleva adelante con la represión a la protesta social; persecución a los jóvenes y encarcelamiento a los dirigentes sociales. La justicia calla y encarcela sin posibilidades de defensa, los medios de comunicación retoman su poder y comienzan a escribir el relato que esconde la realidad. La grieta se agranda, la falsa promesa de combatir la inflación está llevando al país al mayor endeudamiento económico de los últimos años y como sabemos que cuando el país se endeuda quien termina pagando las deudas es el pueblo. Pero este modelo no sólo tiene perdedores, hay ganadores y son aquellos que con un modelo similar al de 1976 se favorece al ampliar las desigualdades sociales.

Por eso a 40 años del golpe hay mucho para seguir desenmascarando, porque no existe una democracia inclusiva e igualitaria, cuando en ella impera el miedo a perder el empleo, la falta de libertad de expresión y la violencia institucional.

ESTO FUE LA LÍNEA EDITORIAL DE REC (Radio Estudiantil Comunitaria) PENSADA POR LA COMISIÓN DE RADIO. PORQUE EN ESTE MES DE MARZO TENEMOS MUCHO POR DECIR...