Iniciamos otro año desde este espacio comunicacional comunitario-escolar, sin poder divisar una alteración de la situación social con la cual cerramos el 2016, de alguna manera vemos la cara de una misma moneda que de nuevo comienza a rodar, moneda que escasea mucho y como lo dice el tango ¿dónde hay un mango viejo Gómez?

La marea de aumentos nos prepara para otro año sin buenas noticias, cada mes que pasa la situación económica se deteriora, los sectores sociales que comienzan a quedar por fuera en una Era marcada por los Ceos. En referencia al gobierno de altos ejecutivos de grandes empresas cuyo mérito está marcado por la gestión de recursos o para decirlo de otro modo, la gestión de aquellos sectores de la sociedad que aumentan la rentabilidad de sus empresas desde el Estado en detrimento de los trabajadores. Hoy, el slogan Cambiemos se redefine ante la inmensidad de medidas que perjudican a esos sectores, en Aumentemos. Desde los grupos hegemónicos comunicacionales que esconden la realidad y favorecen a un poder que necesita un adormecimiento generalizado y una pasividad del cuerpo social. Desde sus artículos periodísticos, en sus sitios de internet, en sus canales de aire y por cable van construyendo un puñado de afirmaciones simples y terminantes que, de momento, no son discutidas, instaladas sistemáticamente durante varios años, repitiendo ininterrumpidamente slogans bien diseñados.

Una especie de pos verdad, la utilización de este concepto, de esta palabra y de su uso se relaciona con fenómenos políticos acaecidos recientemente en distintos países, los cuales en todos los casos, utilizaron la propagación, tanto en los medios de comunicación tradicionales como en las redes sociales, de afirmaciones que carecían de un correlato en los hechos. En este punto Florencia Saintout se pregunta ¿Qué es la verdad cuando poco importa la mentira? ¿Qué consecuencias tiene el hecho de que los límites entre una y otra se desdibujen de tal forma como nunca sucedió en la historia? ¿Por qué algunos movimientos políticos tienen verdad y otros sólo mentira?

Realmente pareciera que la verdad se declama desde ciertos púlpitos comunicacionales, sin ningún tipo de prurito por instalar la mentira como un engaño cotidiano. Para esto se comienza a construir una realidad virtual que esconde, que miente y que cuando de alguna manera sale a la luz nos dicen que fue un error o que están aprendiendo. La cantidad de anuncios tiene un correlato con cierta pedagogía PRO, pues no dejan de tener una planificación, mientras los medios se enfocan en uno y se intenta resistir a ese, van por detrás otros anuncios los cuales hacen avanzar con la complicidad de muchos medios periodísticos.

La saturación de estos anuncios no hace más que desfavorecer la situación económica de los sectores populares. Las suspensiones en distintas industrias, los despidos y el cierre de muchas de ellas, los incrementos en la Luz, el gas, los combustibles, los peajes, el transporte y su efecto directo sobre la canasta básica familiar nos muestran que el esfuerzo siempre es de los mismos.

Pues del otro lado, como escribimos en otras editoriales, la grieta nuca se cerró, pues es parte de modelos de país que en distintos momentos y con distintos actores siempre estuvieron enfrentados y cuando se toman medidas de esta índole es claro que hay ganadores y perdedores. Otra vez: la perinola del gobierno nunca cae en “ponen todos”, pues como ocurre en estos casos los que ponen son los sectores trabajadores, que mes a mes van perdiendo la capacidad de compra y engrosando la fila de desocupados.

Tampoco te cuentan, por qué el aumento de la tasa de desocupación permite que las medidas de flexibilización laboral prosperen sobre los distintos derechos que lo trabajadores conquistaron durante todo el Siglo XX, a modo de un disciplinamiento del sector. Derechos conquistados por diferentes luchas obreras y sociales, que en nuestro país marcaron momentos históricos, los cuales se llevaron vidas en la búsqueda de dar vuelta la desigualdad social imperante hasta ese momento. No es casual el freno a la discusión paritaria que todos los años permitía el reacomodamiento salarial, este accionar no está alejado al que llevaba adelante el plan económico-genocida de Alfredo Martínez de Hoz cuyo slogan era: “no subían el techo sino bajaban el piso”. Pretenden volver a la privatización del sistema jubilatorio, se recortan la entrega de medicamentos gratuitos y disminuyen el aumento a las jubilaciones como estaba pautado por Ley. Y dentro de este Plan se sigue dando vía libre a una apertura de las importaciones que terminan siendo letal para el sostenimiento de industrias que al no poder competir dejan en la calle a sus trabajadores aumentado así el banco de desocupados que les permite bajar los costos laborales a los empresarios.

La mentira esconde y pretende ocultar también la memoria colectiva de uno de los dos genocidios que padeció nuestro país. La instalación del curro de los derechos humanos, las estimaciones provocativas de cuántos desaparecidos hay, los furcios sobre ese día como un día de celebración y el nombramiento de De Casas, ante la Organización de Estados Americanos (OEA) para integrar la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), habiendo sido abogado defensor de un militar acusado por delitos de lesa humanidad en la última dictadura, no es un simple error, sino el real pensamiento sobre aquel momento tan oscuro en nuestro país. Inevitablemente esta era de los Ceos no puede dejar de vincularse con otros momentos de nuestra historia, y desde el Ministerio de Seguridad nos retrotraen al año 1902 y la famosa Ley de Residencia, la cual buscaba la expulsión de extranjeros que pusieran en riesgo la seguridad nacional o perturben el orden público. Hoy se estigmatiza y generaliza en varios compatriotas de lo que denominamos la Patria Grande como único responsables de un flagelo como el narcotráfico que tiene un sinfín de aristas que se obvian y se busca cortar el hilo por lo más delgado.

La educación no podía ir en disonancia con este pensamiento hegemónico que se construye, por eso no deja de estar en consonancia la idea de la formación de estudiantes acordes a las necesidades de las empresas multinacionales en las escuelas secundarias a partir de la nueva “Agencia de Talentos” la cual está diseñada exclusivamente para beneficio del sector privado y se traduce en que el Estado hará un inventario de las necesidades de formación profesional que presenten las empresas. Es decir, que la formación de técnicos estará adaptada a los requerimientos corporativos, poniendo en evidencia el perfil de estudiante que se plantea construir el Ministerio de Educación y Deportes. Sumado a esto las desafortunadas palabras del Ministro quien busca que las famosas capacidades que se deben formar desde las escuela deberán estar destinadas a responder a las demandas del siglo XXI, esto es a educar a los niños y niñas del sistema educativo argentino para que hagan dos cosas: o sean los que crean esos empleos, que le aportan al mundo empleos, ( unos pocos seguramente a partir de sus propios méritos) o crear argentinos que sean capaces de vivir en la incertidumbre y disfrutarla. Lo que quizás no sabe el Ministro, es que la capacidad de incertidumbre es parte de un futuro no muy promisorio para la mayoría de jóvenes.

Hoy la frase de Pará la Mano se convierte en nuestra verdad, una veracidad que comienza a mostrar el gran descontento de diferentes sectores. Desde REC como medio de comunicación comunitario no somos ajenos a esta realidad en donde el real Derecho a la comunicación se vulnera todos los días un poco más, en beneficio de quienes desde la Pos verdad contribuyen a levantar una muralla que desinforma, que busca generar un discurso que se vuelva repitente y que permita ser repetido por el sentido común de la sociedad. No la manipulación de la verdad a través de la propaganda, sino la importancia casi nula que tiene la verdad ante una población que lo que quiere no es la verdad sino consumir narrativas que calmen sus deseos y frustración. Como medio de comunicación damos nuestra verdad ofreciendo otros discursos, otras voces, que se levantan resistiendo casi de manera subterránea ante los embates, pero con la convicción de que levantado nuestra voces cada vez más alto intentamos parar una marea de desinformación que pretende poner en jaque el Estado de Derecho.