El programa de REC, ¿Qué Ves?, programa magazine realizado por jóvenes estudiantes y ex estudiantes de Creciendo Juntos emitido de 17:00 a 19:00hs el sábado 14/05/16 hizo el siguiente análisis a partir de las medidas tomada en el mandato de Mauricio Macri ¿pensamos mientras corremos?

Una vez un pensador francés de renombre, llamado Jean Paul Sartre dijo que: Nadie piensa en la carrera mientras se está corriendo. Efectivamente eso sucede ¿pensamos mientras corremos? ¿mientras transcurre esta serie de secuencias tan complejas y complicadas para el pueblo?

Después de meses de tanta oscuridad con medidas políticas y económicas que perjudican a todo un conjunto social, inclusive a las clases medias, que estaban valentonadas con ciertas comodidades que ahora les cuesta dárselas. El resultado de estos meses es la prueba fiel de una democracia que se intenta vertebrar meramente en lo mediático y lo judicial. Cabe resaltar lo importante que han sido estos dos actores sociales para el golpe blando en Brasil a Dilma Rousseff donde se desconoce cuál fue el elemento jurídico para apartarla de sus funciones. La canciller Susana Malcorra fue la primera en saludar al gobierno de Michel Temer quien anuncio en sintonía con el gobierno argentino que va a rajar a 4 mil empleados estatales.

Fue en el terreno del lenguaje, donde esta derecha cíclica hizo pie. Lo que ocurre en Brasil da cuenta de que Latinoamérica es un conjunto diverso pero con una dirección similar y precisa en toda su historia, al fin y al cabo, siempre las fronteras latinoamericanas serán cicatrices revolucionarias.

El lenguaje que se despliega se dirige a un ciudadano seducido por las formas y no por la sustancia. El cómo triunfo ante el qué. Esa es la estrategia electoral del Macrismo: la forma. Una forma que se construye a partir de una “pesada herencia” o un “sinceramiento”. Por eso, inevitablemente, es importante retomar esa idea que describíamos al inicio de esta nota: Nadie piensa mientras se está corriendo ¿Cómo miramos lo que nos sucede alrededor, bajo qué opiniones, qué criterios, qué análisis? La repetición del discurso mediatizado por la cadena privada de medios afines al Macrismo nos instaló el cliché de Lázaro Báez y la ruta del dinero K. Un bombardeo de propaganda de la corrupción del anterior gobierno, como si acaso la corrupción fuese el elemento más importante a la hora de debatir política, es decir, nuestra vida social. Pero en caso de que así fuese para algunos, cabe resaltar, que buscaron en Suiza las cuentas del dinero K y encontraron las del dinero M; buscaron la compra de dólares a futuro K y se encontraron con la compra que hicieron funcionarios y empresarios del actual gobierno como los son Mario Quintana (jefe del gabinete económico) Nicolás Caputo (empresario y amigo del presidente) y José Torrello (apoderado nacional del PRO); buscaron en Panamá por sociedades offshore K y encontraron varias sociedades offshore M; buscaron la sociedad entre Lázaro Báez y CFK y encontraron la sociedad Báez-Angelo Calcaterra (primo y testaferro de Mauricio Macri).

Logramos pensar el por qué ahora cuando subimos al bondi pagamos seis pesos o por qué hubo tantos tarifazos a los servicios básicos del agua, de la luz y del gas.

Logramos pensar por qué en la economía del país se tomaron medidas que beneficiaron a una elite o a sectores empresariales, dueños de campos y empresas multinacionales a partir de la reducción de impuestos al sector agropecuario; provocando así la ausencia del Estado como jugador clave de nuestra economía. Pensamos por qué el Plan Primer Empleo que consiste en la generación de nuevos empleos para jóvenes entre dieciocho y veinticinco años es a partir de contribuciones patronales y no por medio de recaudación fiscal. Cuya aritmética de generar empleo aumentando la tasa de ganancia del sector empresarial y no reactivando la economía del país no funcionó en los noventa. Los jóvenes nos jugamos las patas en una multinacional de comidas chatarras y rápidas cuya trabajo precarizado es subvencionado por el estado nacional una cultura que se intenta imponer como natural.

Logramos pensar por qué hay un 30% de chicas y chicos del país que hasta los diecisiete años son pobres, según las cifras del informe elaborado por UNICEF Argentina el 5 de mayo de este año.

Logramos pensar el cuestionamiento que se les hace a las Universidades Públicas por medio de declaraciones explicitas y la falta de presupuesto a partir de la devaluación desatada, sumando también la propuesta insignificante del salario docente. Logramos pensar por qué desde la asunción de Mauricio Macri hasta Marzo de este año el CEPA (Centro de Economía Política Argentina) registró en base a fuentes sindicales de cámaras empresariales y publicaciones de medios que hubo 141. 542 despedidos y que el 52% corresponden al ámbito privado y el 48% al Estado, resultando así, que de los 141. 542 despedidos que hay desde Diciembre hasta Marzo, 70.000 son del sector privado.

Pensar mientras corremos será un ejercicio permanente durante estos años, pensar lo más obvio, es decir, mientras corremos. Sobre todo de cara al cerco informativo de incomunicación que los multimedios pregonan.

Los vientos neoliberales que entran al mundo para llegar a la “pobreza cero” es un error calculado. La historia nos marca que aquellas políticas generan más inequidad, más brecha social, más desigualdad, que desata un conflicto entre los que más tienen y los que menos tienen. Habrá conflictividad social porque hay decisiones políticas al servicio de unos intereses, apaciguar la misma, es un imposible, es la ley de causa y efecto. Esperemos que esta sea la hora, como sociedad, para aprender de los escenarios conflictivos. Esa conflictividad será inevitable porque los intereses y las necesidades que se están atendiendo no son las de los sectores populares. Las decisiones desplegadas en estos meses implican volver a pensarnos desde la incomodidad. Considerando que esas ansias por volver no implican recaer en entusiasmos de ganar las próximas elecciones a cualquier costo. La importancia está en estos años seguir debatiendo junto al otro la transformación cultural que el kirchnerismo comenzó para poder continuarla en otra gestión, considerando que no hay peor democracia que aquella que no se moviliza… que no se calienta… la calle es el lugar.