La convocatoria en defensa a la Educación Pública copó el centro de la Ciudad de Buenos Aires. La masividad de la marcha luego de paros y clases públicas significó que la calle vuelva a hacer el ámbito de discusión y encuentro entre docentes y estudiantes como parte del andar de la vida Universitaria. Por primera vez los gremios docentes decidieron anudar los reclamos frente al Ministerio de Educación, aunque, luego, la movilización en su cierre se fragmentó en dos actos.

Las problemáticas que vienen arrastrando las Universidades Nacionales son desde el inicio del Ciclo Lectivo. A partir de los tarifazos y la inflación desatada, el presupuesto universitario aprobado el año pasado por el Congreso Nacional resulta insuficiente porque no se preveían los tarifazos y la devaluación ocurrida. El conflicto estalló cuando varios rectores en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) manifestaron su preocupación cuando se enteraron que los recursos de la Universidad de Buenos Aires sólo alcanzan para sostener los gastos del funcionamiento hasta agosto. La UBA informó que tendrá que pagar casi 80 millones de pesos por el servicio eléctrico por lo que antes pagaba 7 millones. La Universidad de La Matanza recibió en febrero un aumento del 600% y tuvo que pagar 700 mil pesos de luz. La Universidad de General Sarmiento por ejemplo solo destinaba el 5% de su presupuesto para el funcionamiento del servicio eléctrico este año deberá destinar el 15%.

El anuncio que hizo Mauricio Macri de una partida de 500 millones de pesos para que las Universidades puedan pagar los servicios resultó un parte agua entre los rectores en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) entre los bloques afines al radicalismo y los más cercanos al peronismo. Si bien el anuncio de Macri no fue recibido todavía. La partida de 500 millones representa menos del 1% del presupuesto de 2016 no sirve para resolver la situación presupuestaria. La Universidad Nacional de Buenos Aires solamente para pagar tarifas necesita 150 millones de pesos según declaró su rector Alberto Barbieri.

A la convocatoria, además, se le sumó el reclamo por el boleto estudiantil, como también el problema de los sueldos de los docentes que a inicios de este año no fueron llamados a paritarias como sí ocurrió con otros Niveles de la educación. Después de varios meses de acuerdos y rechazos, el Gobierno Nacional presentó, tras la marcha universitaria, una oferta que consiste en un aumento total del 35% distribuido en varios tramos: un 18% en mayo, un 7.5% en septiembre un 7.5% en noviembre y un 2% en diciembre (esto varía según los cargos docentes) todos los gremios y las federaciones docentes acordaron y aceptaron este acuerdo salarial.

La construcción de diecisiete Universidades en el todo el país durante la gestión del Kirchnerismo trajo una democratización de la educación universitaria que inclusive en Buenos Aires se centralizaba estrictamente en la UBA que ante el afán de la demanda se posicionaba en un lugar de exclusión. La conformación de estas nuevas universidades en estos últimos años ha incluido a un nuevo sujeto educativo que casi en su totalidad son la primera generación universitaria de sus familias.

“En 2013 las doce universidades del conurbano bonaerense tenían unos 150 mil estudiantes”.

Uno de los casos más significativos es el de la Universidad Nacional de Moreno el 93% de sus estudiantes son la primera generación de universitarios y alrededor del 70% los primeros en terminar el Nivel Secundario.

Es inevitable no comparar la movilización ocurrida con un pasado muy reciente como fueron aquellas marchas del año 2001, cuando el entonces Ministro de Economía Ricardo López Murphy anuncia, entre uno de los tantos ajustes, el recorte a la Educación Pública. Las sucesivas secuencias del estallido social de 2001 ocurren a partir de esas medidas que Murphy toma y luego complementan con más acentuación Luís Machinea y Domingo Cavallo. Pero por esas casualidades, si es que existen las “casualidades”, en el año 2007 López Murphy se presenta como candidato a presidente, quien lo acompaña en la fórmula es el entonces actual Ministro de Educación Esteban Bullrich quien luego decide profundizar una alianza con el Macrismo.

Este dato de color pude ser significativo si es que consideramos el deterioro que las escuelas públicas tuvieron en la Ciudad de Buenos Aires. Cabe preguntarse si esta cuña del mismo palo será peor. Hasta entonces no hay rastros que digan lo contrario. Pero… hay respuestas… hay reclamos… que piden pista en la calle frente al cuestionamiento que significa que el derecho a la educación sea cercenado.

[1] Le Monde Diplomatique Febrero-Marzo 2015, “Incluir, mucho más que abrir puertas” por Julián Mónaco.